Era sábado y Niko se encontraba trabajando en sus proyectos escolares en su habitación, un cuarto de aproximadamente 4x4 metros y bastante alto, con varios posters de bandas de punk. Tenía una luz encendida en su escritorio y todas las ventanas junto con su cortinas, cerradas.
Eran por ahí de las 10:00 am, su madre entró a la habitación.
Mamá de Niko: Niko, no te olvides de sacar la basura como el sábado pasado y el pasado y básicamente siempre.
Niko: no prometo nada, mamá.
Su madre, frunciendo el ceño continuó.
Mamá de Niko: Habló en serio, Niko, tengo mucho trabajo y necesito que me ayudes aunque sea con esto.
Niko: ¿Aunque sea? Lo dices como si nunca hiciera nada.
Su madre, salió de la habitación haciendo una expresión con los ojos como si se fueran a salir de rostro.
Niko continuó con su tarea escolar sin prestar mucha atención a la conversación de hacía un momento.
En ese momento se escuchó en la sala de su casa, un ruido con un crujir de madera y casi de manera inmediata un grito, un grito de desesperación de una mujer.
Niko salió corriendo de su habitación a auxiliar a quien creía era su madre en peligro. Al llegar a la sala de su casa vio en donde se debía encontrar un sofá un hueco no muy profundo en el suelo que no llevaba a ningún lugar.
Niko en desesperación al no ver a su madre, tomó el celular de su bolsillo y marcó el número de su madre teniendo la esperanza de que se haya ido sin que el lo notará y previo al incidente.
El teléfono sonó un par de veces cuando esté fue atendido.
Mamá de Niko: ¿Qué pasa hijo?
Niko(con voz desesperada) : Mamá, ¿dónde estás? ¿Estás bien?
Mamá de Niko: Emm, en el trabajo, desde hace dos horas ¿Esta todo bien? No me digas que accidentalmente volviste a tomar el licor de tu papá
Niko: No mamá, no, es que, pasó algo en la casa, hay un hueco o algo. ¿A qué hora volverás?
Mamá de Niko(después de unos segundos) : Hijo, debo colgar el teléfono, estaré ahí a la hora de siempre.
El teléfono colgó, y Niko entendía que debido al trabajo de su madre en el hospital no podía distraerse mucho.
Nuevamente, volvió a inspeccionar el hueco en el suelo y encontró un objeto brillante. Era un collar en forma de esfera con un único botón en medio. Niko lo tomó y no resistió el tomarlo y apretar el botón. En ese instante escuchó de nuevo el crujir de madera y desapareció del lugar.